Han comenzado a aparecer [...] las fotografías de los candidatos a diputados federales [y no sólo]. [...] Hay candidatos con ojos melancólicos y candidatos con pupilas furibundas. Algunos tienen frente de filósofo y no faltan los dueños de rostro de estadista. Se advierten perfiles de galanes cinematográficos y caras de villanos de películas de dos partes. Uno se parece a Charles Boyer [...] pero no faltan los dobles del Charro Aguayo y el Cavernario Galindo. [...] Algunos candidatos hacen propaganda con música. Quien prefiere la dulzura de un vals viejo, quien opta por la jactancia de la Marcha de Zacatecas. [...] Y los grandes problemas nacionales sirven como materia prima para todos los discursos. Las palabras se extienden o se enroscan, vuelan sobre el viento y, algunas, se quedan enredadas en los árboles. Unas son palabras de domingo y otras, simplemente, de a mitad de semana. Hay, empero, candidatos privados del habla o negados a toda elocuencia. Pero se expresan con gestos o a señas y tienen secretarios bien aleccionados. [...]
José Alvarado.
correcciones de todo tipo
cuando la flor echa sus luces, tiemblo
lunes, 30 de abril de 2012
domingo, 11 de diciembre de 2011
risas
risa del diablo que juega en el viento
risa que duele más que una cuchillada
risa como telaraña al final del día
risa desbordada de la muerte y la tarde
risas del que da e ignora
risa
que anda perdida en la noche: apenas amanece
y ya anda dando tumbos, tumbas, timbales
que son palabras ya siluetas,
risas descabelladas por la nada,
por la furia, por la melancolía
de apenas llorar como quien
ríe tanto.
jueves, 1 de diciembre de 2011
correspondencias
ruinas casi, bosque quizá, el escritorio es una madeja
bien plantada que es una ventana que
vuela hacia el suelo. canta a veces, el cielo,
y se queda a orillas del vértigo: entra entonces
el ala, las comisuras del viento
que de tarde en tarde pasa a saludar,
papeles, cartas, lámparas ciegas,
la tinta que malbarata la imagen,
ideas sin raíz que saltan
o cantan o vuelan, sin mis manos, ojos
que no ven, corazón, ven y quédate. mira la
ventana: es casi ruina, desde donde veo
crecer un poema, o algo
parecido.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
lo que quiero decir es que el poema salta cuando menos uno lo espera
fuego o sombra
el camino
(pinche poema de nuevo su ladrar a oscuras)
a diestra y siniestra su sombra adelante
como vuelo sin suelo, sin consuelo, llovido,
irredento,
acostumbrado a deshojarse en pleno vuelo.
nombra, oh diosa, tu nombre:
en qué marca en qué día cómo buscarlo
si aparece luz, ciegamente luz, ramasde azul desnudo.
de qué modo el poema siembra esta luz en las manos
de qué está hecho este silencio donde nace la boca
de dónde viene un ángel en duelo los ojos lejanos
vislumbra o lumbre casi signo ruina casi
la voz es el eco es un paso que no vuelve,
o regresa?
pero es otra voz.
el camino es un eco.
el camino no lleva al poema.
lunes, 7 de noviembre de 2011
envejece el día
lunes, 17 de octubre de 2011
lizaldiana
entre sombras, parajes desérticos que infiernos
han arrojado de la fauce oblicua del cielo,
entre chillidos y almas bienpensantes anda el perro,
regalo a los deheredados,
imagen siniestra que ambula entre dioses,
que muerde la mano que no le da de comer
y la que le da alimento, democráticamente.
la bestia oscura derrite en su mirada
otros dioses, y la sed
que nunca cede en su lengua asoma y se burla
de todo el circo que acompaña este reino.
de qué sombra se ha escapado,
de qué latido es su ladrido
que en las noches extraña
y despierta a quienes
duermen el sueño de los justos.
miércoles, 12 de octubre de 2011
creo que es algo de la furia
cuerpo nube o silencio que pasa por el cielo
vuela a mis manos
y la noche se acerca
se oye maullar se canta en los cables
y calla
da vuelta a los nidos la noche
los ojos miran la sed de tu cuerpo
la sed de mi cuerpo que nace de ti
la llama que marca tus nombres desde mi boca
las huellas que duermen y no despierto.
la calle es un criadero de insectos
brumosos en incendio que escapan del sueño
de sus moradores. la calle avanza o maúlla
y avanza
se cuelga de tus párpados y con sed o sin boca
el murmullo que se acerca a donde tu sombra
se espanta
y corre como una piedra
ensimismada
lúgubre
olvidada quiza.
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