correcciones de todo tipo

cuando la flor echa sus luces, tiemblo

jueves, 21 de febrero de 2008

ya mero, aguante usted

de sueños no estoy de humor: y los tiempos actuales, menos. la ciudad consumiéndose entre fuego y gente hirviendo, irrespirables de tanta muerte y sustancias que se pegan a los pulmones, a la piel, ennegreciendo hasta el alma, si la hubiere, y atontando -por decir lo menos- a cuantos estén en la desgracia de pasar sus últimos días por acá. porque eso sí, ya lo afirmo: son los últimos días que pacen almas y animales, mamíferos sobre aguas de fuego, lenguas de humo y oquedades de dioses; porque estos días se prepara un gran discernimiento sobre todos los desventurados que manejan aún tranquilamente sus vidas detrás de un otro, cristal sea, pantallas sean, pieles sean, que ahora...
así decía el papel que me había encontrado desde hacía más de un año: a partir de ese tiempo, todo sucedía al pie de la letra. y en qué terminaría todo esto?, pregunta sin sentido, ahora que, creo, estoy solo, pudriéndome como el agua, saboreando la delicia de estar para siempre arrojado a este paraíso de muertes.
y desperté, entonces, y a pesar de que el día parecía ser como tantos otros, algo, quizá, espiaba.

viernes, 21 de diciembre de 2007

capitulo cero

-Esto apenas comienza-, dijo, mientras su dedo, enmarcado por el amarillo inconfundible de la nicotina, señalaba un lugar indeterminado, tal vez perdido, más allá de la ventana, fuera de su memoria, del otro lado de las ruinas de la alguna vez ciudad principal. Su mirada recorría pausadamente el memo que le habían entregado la noche anterior, cuando a la par que sus manos surcaban las deliciosas piernas de su amante, por la tele pasaban cómo la destrucción había empezado a hacerse visible. Y es que eran ya más de dos años anunciándose, como sombras, como sueños repetidos, visiones que no salían del discurso ni las cabezas de los elegidos: aquellos que ahora parecían ser otros, hambrientos, con la mirada llena de una furia helada, cínica; el licenciado sudaba, de excitación y nervios: las ruinas aparecían ahora en cualquier lado que uno viera. y apenas, cierto, comenzaba.

martes, 16 de octubre de 2007

de lo que no puede decirse, mejor mear

uno es el que habla y el otro es el pretexto: cuando el diálogo se convierte en una forma de disculpar nuestra esquizofrenia (sic) y la sombra se confunde con la mirada, mi querida lutecia, empieza la comezón debajo del alma: para quién habla uno, para qué? mira, lutecia: vengo de ver en la ciudad a un grupo de gente que habla y habla, y non escuchan, y tanto hablan que terminan por creer que lo que hablan lo entienden los demás, y éstos creen que entienden a los otros, y yo, pobre, creo creer que los entiendo y no les hablo, oh género humano, el silencio es mi comunicación con ustedes...

sábado, 6 de octubre de 2007

el sueño de juan pablo

dónde comienza un sueño? dónde uno se da cuenta, caro juan pablo, de que uno sueña y es posible no tocar o ser desgarrado por esas flores que se abren como soles? cómo saber que un insecto es furioso como el sol, como una navaja de la luz de la luna y se queda en el cuello, y recorre la decisión de tus últimos momentos? porque uno sueña: la carne, el alma descansan sobre un río que no es de ahora: río eterno que acumula como si fuera lengua siglos, luces, desiertos. porque un sueño derriba límites, márgenes que nunca han estado.
el sueño es la risa verdadera, absoluta.

viernes, 7 de septiembre de 2007

de viernes, te vienes, falósofo!

dónde está el cuerpo? uno no sabe sino cuando duele, o alguna de otras aquellas (dis)funciones sucede, falla, se acli-mata, en fin: del cuerpo, querido cayo augústulo, no se habla, so pena de decir demasiado nada. que hable, pues desde sus intestinos -prrrtt-, de sus salivas recordadas en la boca, cuando uno se dirige a su casa, que hable desde los pies, los olores que irredentos perturban y más masturban, cuando esos olores tienen colores, y se miran, recuerdan, y el alma crisol alquímico, atiende toda la extensión del cuerpo....ah, cayo, mejor vamos a pedicar unos cuantos verbículos hasta que el nombre sea lo de menos...

viernes, 24 de agosto de 2007

períbolas de walser

ah los viajes: peritpatéticos, a veces más patéticos que periféricos, siempre, sin embargo, llegando al dónde: a uno mismo, lo residual que uno regresa, mirarse al espejo y no ver al mismo; pero: a dónde queda uno? el viaje, mi querido Craso, a dónde se llega, sino siempre a un mismo lugar: como esto. siempre al mismo lugar: viajes.

jueves, 7 de junio de 2007

un poco de los corolarios de la economía libidinal

ya lo decían los antiguos, cuando al mirar el cielo, hacían del cuerpo: que nada más bello y asombroso que el cielo encima de uno, y la vida dentro de uno; sí, cagar es cosa de sabios: no siempre se hace ni en todas partes, para disfrutar de ese contacto ya perdido con lo que en verdad es uno; ¿o acaso es coincidencia que en el totalitarismo lo primero que prohíben es el contacto con el cuerpo? porque, sabio, sabia anónima, anónimo, el cuerpo es lo más propio que es uno; y dejar que se salga, dejarlo que se expanda y despedirse de él, del cuerpo, ah.......dulces y lentas y únicas cagadas...............